fbpx
X
X
Seleccionar página

Industria Farmacéutica. Los fármacos son productos fabricados por sustancias extraídas de la tierra. En teoría no hay una fecha exacta desde que se crean estos productos. Pero la obtención de sustancias utilizadas en medicina, Fueron muy reconocidas cuyo pionero fue Galeno. Pueden tenerse como precursoras de la fabricación a escala industrial de medicamentos, las actividades de Carlos II ‘el hechizado’, en la España del siglo XVII, en el laboratorio de alquimia que había construido Felipe II junto al monasterio de ‘El Escorial’, con la idea de obtener oro con el que financiar sus campañas político-militares, A principios del siglo XIX, los boticarios, químicos o los propietarios de herbolarios obtenían partes secas de diversas plantas, recogidas localmente o en otros continentes.

Los boticarios y químicos fabricaban diversos preparados con estas sustancias, como extractos, tinturas, mezclas, lociones, pomadas o píldoras. Algunos profesionales elaboraban mayor cantidad de preparados de los que necesitaban para su propio uso y los vendían a granel a sus compañeros.

Actualmente en la era contemporánea la industria farmacéutica ha sido muy criticada por la elaboración de productos con químicos que son nocivos para la humanidad. Aun que por otro lado aun quedan productores de fármacos que si velan por el cuidado y el buen trato de la salud y la vida.

Los productos químicos extraídos de plantas o animales se conocían como orgánicos, en contraposición a los compuestos inorgánicos derivados de otras fuentes; se creía que los primeros sólo podían ser producidos por los organismos vivos, de ahí su nombre. En 1828, no obstante, el químico alemán Friedrich Wöhler calentó un compuesto inorgánico, el cianato de amonio, y consiguió producir urea, que anteriormente sólo se había conseguido aislar a partir de la orina

Los primeros fármacos antiinfecciosos

El primer fármaco que curó una enfermedad infecciosa que causaba una gran mortalidad fue la ‘bala mágica‘ del bacteriólogo alemán Paul Ehrlich. Convencido que el arsénico era clave para curar la sífilis, una enfermedad venérea, Ehrlich sintetizó centenares de compuestos orgánicos del arsénico. Más tarde inyectó estos compuestos en ratones previamente infectados con el organismo causante de la enfermedad, la Treponema pallidum. Algunos de los 605 compuestos probados mostraron ciertos indicios prometedores, pero morían demasiados ratones. En 1910, fabricó y probó el compuesto número 606, la arsfenamina, que restablecía plenamente en los ratones infectados.