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Impotencia

La impotencia o Disfunción Eréctil antes de los años 70 despertaba escaso
interés clínico. Los pacientes raramente consultaban y los médicos, por diversos motivos, no preguntaban por el estado de
la función sexual masculina. Existían mínimos o nulos recursos
de estudio de esta patología, y menos tratamientos efectivos
y aceptables por parte de los pacientes, a lo más se trataban
con reemplazo de testosterona y otros con sicoterapia.

A mediados de los 70´ se inicia una nueva era terapéutica para
la Disfunción Eréctil al surgir el desarrollo de prótesis peneanas efectivas, lo que estimuló un creciente número de pacientes buscando información y tratamiento para su problema.

Esto aumentó a mediados de los 80’ con el uso de inyecciones
intracavernosas de drogas vasoactivas, y a fines de los 80´ este
interés tiene un considerable aumento con la aparición de terapias de vacío. Mayor y progresivo aumento en el interés de
pacientes buscando tratamientos, y médicos en efectuarlos,
se produce en los 90´ con el advenimiento de los tratamientos
orales, siendo máximo en 1998 cuando la FDA aprueba el uso
del Sildenafil para el tratamiento efectivo y cómodo de este
fenómeno, produciéndose, entonces un enorme cambio en
el tratamiento, investigación y conocimiento de los mecanismos subyacentes de la fisiopatología de esta enfermedad.

Es interesante revisar los conceptos actuales de definiciones,
diagnóstico y tratamiento de esta patología que afecta a un
importante y creciente número de pacientes y que aumenta
progresivamente con el envejecimiento y con las expectativas
de vida cada vez mayores.(impotencia)

Para mantener una erección normal se necesita la indemnidad de los
sistemas vascular, neurológico, endocrinológico y psicológico.

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