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Anestésicos

Los anestésicos por vía intravenosa se pueden administrar como agentes
únicos para producir anestesia en procedimientos quirúrgicos de corta
duración, pero con mayor frecuencia se usan sólo en la inducción. Pueden
producir apnea e hipotensión y por ello se debe disponer de los medios
para una reanimación adecuada.

Están contraindicados si el anestesista no
está seguro de poder mantener una vía respiratoria. Antes de intentar la
intubación, se debe administrar un relajante muscular. Las necesidades
individuales varían de manera considerable; en los pacientes de edad
avanzada, debilitados o hipovolémicos se recomiendan dosis más bajas.
La inducción intravenosa con tiopental es rápida y no suele producir
excitación. La anestesia persiste durante unos 4-7 minutos; dosis altas o
repetidas producen depresión respiratoria grave y retrasa la recuperación.

La anestesia con ketamina persiste hasta 15 minutos después de una
inyección intravenosa única y se caracteriza por una analgesia profunda.
Se puede administrar como único agente para diagnóstico y en
intervenciones quirúrgicas menores. Se pueden administrar
concentraciones subanestésicas de ketamina para proporcionar analgesia
en procedimientos dolorosos de corta duración como vendajes de
quemaduras, procedimientos radioterapéuticos, biopsia de médula y
procedimientos ortopédicos menores. La recuperación de la anestesia con
ketamina se asocia a una elevada incidencia de alucinaciones y otras
reacciones de emergencia. La ketamina es especialmente útil en niños, en
los que las alucinaciones se consideran menos importantes.

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